Por suerte a la ida, mi valija pesaba 9.8 kg, con la gota de sudor en la frente, pude viajar (luego me di cuenta que a valija no entraba en las medidas que pretendían, por suerte no me hicieron probar si era apta). Al llegar al aeropuerto de Charleroi, tuve que tomar un micro hacia el centro de la ciudad. Tras una hora, en gare du midi, debía tomar el metro, pero lo evité y tomé un taxi.
Es una ciudad para recorrerla toda, desde el centro histórico, hasta el parlamento europeo, el lugar donde se maneja toda la unión europea. Es muy importante
En si, se recorre en un día toda la ciudad, porque no es muy grande, de todas maneras, cada plaza, edificio o chocolatería merece ser observada. Por suerte, las especialidades belgas son: las papas fritas, los waffle, el chocolate y la cerveza, mucha cerveza. En si, esa fue mi dieta durante los 5 días que estuve en Bélgica.
Uno de los días en el país del norte, me fui a Brujas, la “Venecia del norte”. Es una Venecia en escala chica, pero igual de bonita. Todas las construcciones mantienen el mismo estilo, edificios de 1600 rodean la plaza principal. Con muchos canales que atraviesan la ciudad, y calles de adoquines. No conozco Ámsterdam, pero dicen que es muy parecida, solo que sin zona roja.
En esos pocos días, logre probar mas de 20 cervezas belgas distintas. No soy un gran entendido en el tema, pero logre darme cuenta que su calidad es muy superior a las sudamericanas. La de la foto llamada "Delirium Tremens" fue la que mas me gustó, hasta me traje una botella a la Argentina.